Del
cálculo infinitesimal
no
deviene ningún mal,
pues,
como su nombre indica,
qué
bien pergeñado está
tan
próximo al malhadado cálculo intestinal.
así,
cuando me lo diagnosticaron
todo
fue un continuo sumar y restar.
y,
cómo no,
averiguar
las abscisas y ordenadas,
de las
subidas, de las bajadas…
e,
incluso,
sus
ecuaciones bicuadradas,
y
reglas de tres compuestas, simplificadas…
Que,
qué contesté cuando me preguntaron
que
qué me tenía postrado en el sanatorio aquel;
lo
natural,
que,
me reponía de un mal
cálculo
infinitesimal;
sí,
sí, pero, de cuál,
de uno
al que malllaman
cálculo
duodenal.
